Para March Bloch, las fuentes históricas no sólo se pueden encontrar en los documentos escritos, también está la diversidad de los testimonios históricos, que considera infinita. "Todo lo que el hombre escribe, todo lo que fabrica, todo cuanto toca, puede y debe informarnos de él" (Salmon, 1978, p. 39).
Una vez que el historiador encuentra estas fuentes, subraya el fundador de la Escuela de Annales, -lo que se conoce como fase heurística-, debe someterlas a la crítica histórica, -etapa que denomina hermenéutica-, lo anterior mediante un método indicado.
Para poder trabajar con los testimonios históricos, Bloch recomienda citar a los testigos, reproducir sus descripciones sin variarlas en algún aspecto, lo anterior para sustentar sus argumentos y someterse a la verificación. Cuando existen dos declaraciones diferentes en torno a un acontecimiento, señala que, en vez de estresarse el historiador, debe presentar todos los que tenga a su alcance, pero no en buenos o malos, sino simplemente reproducirlos. A fin de someterlos a crítica histórica, debe descomponerlos y pesar los elementos que los conforman con base a las pruebas que los sustentan. En esto sí se parece a René Descartes cuando presenta su "método": "descomponer el problema en cuantas partes sea necesario para entenderlo".
Por consiguiente, la historia tiene como finalidad el estudio de las acciones de los hombres en el tiempo (Bloch, 1997). En este sentido, de lo que se debe ocupar el historiador es en las transformaciones, en los hechos en los que los seres humanos participan desde que se volvieron racionales. Igualmente, se puede definir la historia como la ciencia que se enfoca al desarrollo y evolución de la convivencia humana a lo largo del tiempo.
Quien se encarga del conocimiento histórico, deberá enfrentarse a la multitud de hechos particulares, los cuales se le presentan como aislados, pero que él deberá ordenar identificando sus conexiones. Bloch (1997) está convencido que los actos de los sujetos de la historia determinan una variedad infinita de sucesos económicos, políticos, ideológicos, psicológicos y geográficos. Esta multiplicidad es la que complica la comprensión del pasado. Sin embargo, enfatiza que primero debe comprenderse la historia antes de criticarse.
Referencias
Bloch, M. (1997). Introducción a la historia. México: Fondo de Cultura Económica.
Salmon, P. (1978). Historia y crítica. Introducción a la metodología histórica. Barcelona: Teide.